Me dan escalofríos cada vez que pienso en historias como la que hoy nos deja Alemania. Un chaval que mata a tiros a más de diez personas. ¿Cómo se llega a algo así? ¿Se puede culpar al entorno? ¿Es algo que está ahí, latente? ¿Será que tenía razón Hobbes y el hombre es un lobo para el hombre? Cosas como estas te hace plantearte un libro que leí hace unos meses recomendado por Mónica: We need to talk about Kevin (Tenemos que hablar de Kevin en su traducción al español, editado aquí por Anagrama) de Lionel Shriver es la historia de un adolescente contada a través de los ojos de su madre. Por medio de cartas de esta mujer a su marido, nos vamos acercando a la vida de esta familia, desde que deciden tener un niño hasta que el chaval asesina a varios compañeros de instituto.
Es difícil no temblar de cuando en cuando mientras se lee esta obra, dura y cortante muchas veces, porque siempre tienes la sensación de que el final es la crónica de una desgracia anunciada. Cuando lo terminé, un día cualquiera a las tres de la mañana, no tenía muy claro con qué sentimiento quedarme. Simplemente la palabra es impresión.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada