viernes, 1 de enero de 2010

Mi 2009

Cómo puede cambiar la vida en un segundo. Para mí eso ha sido el 2009. Una llamada de teléfono, una imagen, una decisión. Momentos que deciden los caminos que tomaremos a partir de entonces. Muchos o, al menos, suficientes.

En esta entrada no quiero pensar en los malos momentos, sino en los buenos. Quiero pensar en el viento a bordo del barco recorriendo el lago Como, en el azul infinito de la playa de Fuerteventura, en la entrada en la pista A sabiendo que voy a tener a Madonna a pocos metros, en las tapas salmantinas, en la historia de Espinete y Eduardo Aldán, en las primeras notas del piano, en Halo a capella, en el relax de pasar páginas en el metro, en los buenos ratos con mis niños, en las risas con mi tatina... Puf, han pasado muchas cosas este año. Voy a intentar quedarme con unas cuantas.

Un libro: El mundo después del cumpleaños, de Lionel Shriver. Lo que es y lo que puede ser (y no ser) una relación. Quizá una forma de que entendamos que una decisión condiciona la forma en que percibimos el mundo (y a las personas).

Una imagen: desde mis ojos, la playa de Jandía a media tarde, desierta. A través de los ojos de otros, la toma de posesión de Obama.

Un disco: porque lo he descubierto este año, muy tarde, pero lo he descubierto, The boy who knew too much, de MIKA. No puedo dejar aquí de mencionar a mi favorita, The Element of freedom, de Alicia Keys.

Un momento: Madonna apareciendo en su sillón en el Vicente Calderón al ritmo de Candy Shop. Tras años de espera, por fin la vi!!!

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