De cómo convertir un espacio ferroviario abandonado en un parque aéreo original y refrescante. Eso es lo que define el proyecto de los amigos de la High Line, que está pasando de ser una zona abandonada a una de las propuestas más estimulantes de una renovada Nueva York.
Poco a poco parece que las cosas van saliendo y que al final se llegará a conservar la milla y media completa que pretende tener el parque. De momento, se puede acceder ya a la sección 1, que parte del Meatpacking District, antaño zona muy olvidada (y dicen que un tanto sórdida) en el West Side, cerca del río.
Los que además de pasear por la zona ya abierta al público quieran conocer más a fondo la historia de la High Line, pueden aprovechar los tour guiados que se ofrecen los sábados a las 11 de la mañana.
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